No te rindas

No te rindas
No te dejes llevar por el desánimo y cree en ti

viernes, 19 de junio de 2020

Carlos Ruiz Zafón, el autor de "La sombra del viento", ha muerto en Los Angeles
 Se nos ha ido un autor que nos ha hecho soñar a través de las páginas de sus libros. Seguirá viviendo en sus obras, como él mismo puso en las palabras de uno de los personajes de la novela española más vendida en el mundo, "La sombra del viento":

"Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte".

viernes, 12 de junio de 2020

Esta semana ha muerto Pau Donés, el alma de Jarabe de Palo. Con esta canción de su último disco nos ha regalado un canto al amor desinteresado y a la amistad:

https://www.youtube.com/watch?v=hE6CsyWv8Zs

 

lunes, 1 de junio de 2020

Si estás sano, póntela

Ante la dificultad de saber quién es un portador sano, mascarilla para todos

(Javier Sampedro, El País)

 Una de las diferencias notables entre el actual coronavirus, SARS-CoV-2, y otras infecciones respiratorias es el papel de las personas asintomáticas. Los virus respiratorios, nos dice el saber recibido, se suelen contagiar a través de gotículas que emiten las personas enfermas al toser y estornudar, y aislar a los enfermos era hasta ahora la medida esencial para controlar su propagación. Con el nuevo coronavirus, sin embargo, una gran proporción de los contagios proviene de personas que portan el virus, sí, pero ni se enteran de ello. Estos no suelen toser ni estornudar, pero sí hablar y respirar, lo que emite aerosoles. De ahí la importancia de adoptar, durante las fases de desescalada, el uso generalizado de mascarillas para reducir la transmisión de aerosoles de todo el mundo, puesto que no sabemos quiénes son esos portadores asintomáticos. Ni lo sabremos mientras no hagamos muchos más test.

La diferencia entre una gotícula y un aerosol es solo de tamaño. Imagina un milímetro. Lo has visto muchas veces en las reglas, los metros de costura y los calendarios de bolsillo. Ahora divídelo por mil. Eso es una micra, o milésima de milímetro. Por encima de cinco micras hablamos de gotículas, y por debajo de aerosoles (el coronavirus mide 0,1 micras). Las gotículas se caen al suelo o sobre las superficies enseguida, pero los aerosoles no. Se acumulan en el aire, mantienen su infectividad durante horas en los espacios cerrados y, para colmo, se inhalan con facilidad hasta el fondo de los pulmones. También viajan con el viento. Una verdadera gracia.
Kimberly Prather y sus colegas de California y Taiwán muestran en Science que el tamaño de las partículas (gotículas o aerosoles) afecta también a la gravedad de la enfermedad respiratoria. Se sabe que el virus de la gripe, por ejemplo, prefiere viajar en los aerosoles más minúsculos (menores de una micra), y que eso conduce a una gripe más grave. Montado en esas partículas, el virus puede penetrar directamente hasta los alveolos pulmonares, que son bastante malos y lentos en su reacción defensiva. Lo mismo puede ocurrir con el SARS-CoV-2 en la faringe y los pulmones, a menudo sin causar síntomas durante un largo periodo, y convirtiendo así a la persona en un contagiador asintomático. En Wuhan, el foco de la pandemia, se calcula que los contagiadores asintomáticos, o al menos no diagnosticados, dieron cuenta del 79% de la trasmisión durante el crecimiento exponencial de la crisis.
La mayoría de los países, dicen Prather y sus colegas, no han reconocido aún la importancia de la trasmisión por aerosoles, o “por el aire”, como se suele decir sin mucha precisión. Pero este tipo de contagio tuvo un papel notable en el SARS de 2003 (técnicamente, el SARS-CoV-1), y hay indicios de que también lo está teniendo con su secuela el SARS-CoV-2. Ya no hablamos de un enfermo tosiendo, sino de una persona sana hablando. Si estás sano, ponte la mascarilla.